15º Congreso Internacional de Ciencias del Deporte y la Salud. Sportis 2019.

El pasado mes de noviembre, tuve la oportunidad de formar parte del cartel de ponentes de uno de los Congresos más longevos de nuestro país.

A través de una gran iniciativa de búsqueda de conferenciantes, presentamos candidatura para hablar sobre Planificación del ejercicio en el paciente oncológico y fuimos seleccionados entre decenas de candidatos.

Representando al Instituto Profesional de Ejercicio Físico y Cáncer, uno de los objetivos era exponer la realidad del entrenamiento cuando se trabaja con personas que han pasado por un cáncer. De entrada, con el testimonio de una de las pacientes atendidas por el IPEFC, en este caso, clienta de mi compañero Carlos Díaz en su centro de Ferrol.

Además de explicar los beneficios del ejercicio en pacientes de cáncer, era fundamental aclarar por qué el concepto de «Ejercicio Físico Oncológico» es incorrecto a pesar de la extensión que se está haciendo de su uso.

Aún entendiendo el objetivo de acuñar dicho término, era importante marcar nuestros límites como educadores físicos, y es que no existe receta para entrenar a quien está pasando por un proceso oncológico,
al ser la individualización y personalización del programa piedra angular de la planificación del entrenamiento en esta población.

Igualmente, diferenciamos entre aquellas personas que están bajo tratamiento oncológico (pacientes) y aquellas que ya finalizaron ese proceso (supervivientes). La variabilidad de circunstancias que rodea a cada uno, así como las recomendaciones de actividad y ejercicio físico en cada fase, se explica por Courneya y Friedenreich (2007) en su esquema del continuo del cáncer, que también analizamos durante la ponencia.

Sabedores del interés que suscita este campo en las Ciencias del Deporte, fue una magnífica oportunidad de explicar a los asistentes por qué no todo vale. Quisimos, por tanto, alentar el espíritu crítico ante las diferentes iniciativas que surgen en este ámbito, y animar al estudio de la evidencia científica.

Para finalizar, contamos con otro testimonio, en este caso de una de las mujeres que participan en el estudio de fatiga y cáncer, y que bajo mi punto de vista, da en el centro de la diana al decir que uno de sus objetivos para practicar actividad física es, precisamente, olvidar que son pacientes. Y es que no podemos olvidar que trabajamos con y para las personas, ni con números, ni por el propio interés.

Imposible no agradecer a Víctor Arufe la invitación para ser parte de este maravilloso evento, y felicitar a toda la organización por su trabajo y su hospitalidad. Ojalá volvamos a vernos el próximo año.

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