Sobre mí

Investigadora cáncer de mama

Mi nombre es Aída y desde pequeña he tenido relación con el cáncer, porque como muchas otras personas, perdí familiares por esta enfermedad. Pero no fue hasta que enfermó mi madre, que me pegó el patatazo y me puse a estudiar qué podía hacer yo, desde mi campo del entrenamiento, por ella o por quien fuera que tuviera la enfermedad. Conocí el IPEFC y a sus increíbles fundadores y tras casi doce años de dedicarme a la gestión de instalaciones deportivas, cambié toda mi vida para ser más útil y centrarme sólo en ejercicio y cáncer.

De ahí que me matriculara en un Doctorado para investigar cómo hacer las cosas mejor.

El por qué del tema de mi investigación me lo dio una cordobesa increíble que había pasado por un cáncer de mama, y me puse a ello. La fatiga relativa al cáncer es uno de los efectos secundarios de la enfermedad y sus tratamientos que, no pasa desapercibida, pero quizá se minusvalora a pesar de la relación que tiene con parámetros fisiológicos (capacidad pulmonar, musculatura, capacidad cardiovascular…). En nuestra investigación apostamos que un determinado protocolo de entrenamiento es capaz de reducir este síndrome a través de sus efectos físicos y necesitamos tanto mujeres que participen entrenando, cómo datos estadísticos de la relación entre fatiga y nivel de actividad física.

Juntos podemos llegar a sumar mucho, y cualquier investigación es posible de la mano de profesionales y personas capaces de tender su mano.

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